La melodía "Glory of Love" sonaba incansable en el tocadiscos mientras la pareja bailaba a través de la sala cubierta de sangre. La mujer y el hombre se movían lánguidamente siguiendo las notas de la canción, cada uno absorto en el rostro del otro, con el amor palpable en los ojos fríos y calculadores. Imposible que no se enamoran el uno del otro. Cada uno sabía que solo el otro podía comprender su devoción por la muerte. Cualquiera podría haberse dado cuenta de ello con solo ver los cadáveres desperdigados por la habitación.
Ellos vivían en su propio mundo, tan elegantes, tan encantados con la muerte, con los ojos brillantes de sangrienta satisfacción.
Hasta sus ropas representaban una figura espectral de vida y muerte, él con su elegante traje completamente negro de pies a cabeza y ella con su vestido rojo descolorido de blanco con largos velos de transparente gloria de amor ("That's the glory of love..."), junto con esos zapatos de tacones tan afilados y tan parecidos a las heridas que los cadáveres de la estancia mostraban en sus yacientes cuerpos.
Después de la macabra escena de baile lo único que permanecería para siempre como testigo de esta carnicería serían las paredes de sangre que nunca podrán ser borradas...
Ellos vivían en su propio mundo, tan elegantes, tan encantados con la muerte, con los ojos brillantes de sangrienta satisfacción.
Hasta sus ropas representaban una figura espectral de vida y muerte, él con su elegante traje completamente negro de pies a cabeza y ella con su vestido rojo descolorido de blanco con largos velos de transparente gloria de amor ("That's the glory of love..."), junto con esos zapatos de tacones tan afilados y tan parecidos a las heridas que los cadáveres de la estancia mostraban en sus yacientes cuerpos.
Después de la macabra escena de baile lo único que permanecería para siempre como testigo de esta carnicería serían las paredes de sangre que nunca podrán ser borradas...
